Diplomatic & PINO MONTESDEOCA

'Lo que me motiva es mirarme al espejo, ver el paso del tiempo y recordarme que me queda menos. Eso me motiva a no perderme nada.'

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Hoy tenemos el placer de presentaros nuestra editorial Diplomatic Volumen 05.

Nuestra quinta invitada es Pino Montesdeoca, una figura destacada en el mundo de la moda y el cine. Pino, reconocida por su estilo único y su actitud desafiante hacia las normas establecidas, ha dejado una huella indeleble en la industria. Desde sus inicios como modelo a los 53 años, ha conquistado la escena con su elegancia innata y su enfoque inquebrantable de envejecer con gracia. En esta editorial, hablamos de sus sueños, de su visión de la moda como una expresión de la individualidad, de su carrera y de sus valiosas lecciones sobre la vida.

'He tomado unas cuantas decisiones significativas, como el “envejecer con gracia”. Me gusto tal cual soy, y aunque a partir de los 60 las cosas van más rápido, sigo gustándome. Cuando sonrío sigo siendo yo.'

¿Cuándo empezaste el mundo de la moda? ¿Cómo fue?

Empecé hace nueve años, de casualidad, cuando tenía 53. Mi hija y su marido, que es fotógrafo (Coke Riera) insistieron mucho para sacarme unas fotos. Estas fotos llegaron a la que a día de hoy sigue siendo mi agencia, Wanted, y me ofrecieron inmediatamente trabajo. Empecé con publicidad, algo que me apasiona. A partir de ahí, algunos fotógrafos y diseñadores se fijaron en mí, y terminé en el cine porque cumplo con un perfil interesante para ciertos papeles.

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¿A qué te dedicabas antes?

Antes de empezar en la moda, estaba en un proceso de recuperación. Había estado viviendo en las Bahamas, donde trabajé muchos años para un financiero, pero me tuve que volver a España porque enfermé. Vivir en Las Bahamas fue una etapa maravillosa de mi vida.

Antes de eso, estuve en los Balcanes y previamente estuve trabajando muchos años en Suecia como profesora, que es para lo que había estudiado. He tenido la suerte de vivir en diversos países como Suecia, Los Balcanes, Sarajevo, Kosovo y Las Bahamas.

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¿Cómo has llevado este cambio de profesión tan radical?

Yo lo llevo todo bien. Siempre voy con la mentalidad de que las cosas me van a salir bien porque en gran parte depende de mi actitud. Si después no salen bien, simplemente es porque no eran para mí.

Haces moda, publicidad y hasta cine. ¿Qué crees que buscan las marcas en ti?


Solo puedo especular sobre las razones por las cuales las marcas se interesan en mí. 

Posiblemente haya una parte comercial en la que funciono bien y también una faceta reivindicativa que otros diseñadores valoran. Es probable que es porque yo funciono ahí fuera. Tal vez mucha gente de ahí fuera se identifique conmigo o con lo que expreso. He tomado unas cuantas decisiones significativas, como el “envejecer con gracia”. Me gusto tal cual soy, y aunque a partir de los 60 las cosas van más rápido, sigo gustándome. Cuando sonrío sigo siendo yo. Creo que las personas que me ven pueden pensar: “Yo tampoco quiero hacerme retoques y no pasa nada”.

Definitivamente la moda es una herramienta maravillosa para expresarte y cada vez puedes expresarte más porque hay menos presiones al respecto. Mis hijas y yo compartimos zapatos y los productos de la cara y del pelo. Podemos compartir, algo impensable en otras épocas.

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¿Soñabas con ser modelo?

Nunca en mi vida soñé con ser modelo.

El único trabajo que hice de modelo fue cuando era muy joven y cantaba en un grupo; me invitaron a participar en un desfile de modelos en Gran Canaria.

No me sentía modelo entonces y, de hecho, sigo sin sentirme modelo porque no cumplo con los requisitos de una modelo ortodoxa, pero ahí estoy.

¿Una mujer referente para ti?

Tengo miles de referentes: de la calle, de la familia, de la moda, del cine, etc. Cada mujer tiene algo que yo quisiera potenciar en mí.

No tengo una única referente total, pero de todas las mujeres que conozco puedo sacar algo valioso. Todas me aportan algo único y especial que me inspira de diferentes maneras.

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'La cultura de la eterna juventud no la entiendo porque creo que no se puede lograr. La edad es solo un número y no debería definir nuestra valía ni nuestro atractivo.'

¿Qué sueñas lograr que aún no has tenido la oportunidad de hacer?

Yo no sueño, vivo el momento. No sueño ni siquiera sin querer. Vivo con lo que me da la vida cada día pero también “hay que hacer la cama”. Todos los días intento tener la actitud más bonita que se pueda tener para que la vida me devuelva cosas. No sé si la vida te devuelve cosas pero yo lo siento así.

¿Cuál es la lección más valiosa que has aprendido viviendo en diferentes partes del mundo?

He aprendido que España es maravillosa, un verdadero paraíso. Cuando viajas por el mundo y dices que eres de España, la reacción siempre es de admiración: “¡Wow, en serio!”. El mundo está fascinado con España.

Sin embargo, al volver a España, noto que a veces tenemos un cierto complejo de inferioridad. Si los demás merecen nuestra admiración, nosotros también la merecemos. Nos valoran mucho fuera, y deberíamos mirarnos a nosotros mismos con los mismos ojos. Esto es algo muy importante que he aprendiendo viviendo en otros sitios.

¿Qué opinas sobre la cultura de la eterna juventud en la industria de la moda y cómo crees que podemos cambiar esa narrativa?

Esa narrativa está cambiando ya. Lo hemos visto con nuestros propios ojos. La moda, queriendo o sin querer, nos ha proporcionado una herramienta absolutamente maravillosa para mostrar lo que realmente hay en las calles: mujeres y hombres que han sido interesantísimos toda su vida y continúan siéndolo. La edad no les ha mellado ni les ha dado una fecha de caducidad. 

Lo vemos en todas partes, en todas esas mujeres que fueron grandes modelos; algunas han recurrido a retoques por ese miedo a envejecer, pero otras no, como Isabel Rosellini. La presión está ahí pero también porque tú la aceptas. Yo no acepto esa presión.

La cultura de la eterna juventud no la entiendo porque creo que no se puede lograr. La edad es solo un número y no debería definir nuestra valía ni nuestro atractivo.

Desprendes una energía especial ¿qué te motiva a seguir creando y desafiando las normas a tus 60 años?

Lo que me motiva es mirarme al espejo, ver el paso del tiempo y recordarme que me queda menos. Eso me motiva a no perderme nada. Todo lo que pueda vivir, lo quiero vivir. Saber que va a llegar el momento y diré “ya te vas” y no decirme a mí misma ¿por qué no hice esto o aquello?

También, que todo el que pase por mi lado, sepa que de alguna manera le he querido. El saber que he dejado amor, primero a los que me rodean y yo amo tanto, y también a todos los que se acercan a mí por lo que fuere, que sientan un poco de ese amor. Sigo aprendiendo cada día a darlo.

Intento liberar mi cabeza de todas las preocupaciones para poder entregar amor y que el otro lo reciba. Al final es lo único que queda. No queda ni el dinero, ni la fama, ni nada de eso. En cambio, cuando dejaste ese amor a la gente, eso perdura.

Eso es lo que me motiva. No perderme nada y que la gente sepa lo que la he querido.

¿Qué mensaje esperas transmitir a las generaciones más jóvenes a través de tu trabajo y tu vida?

El principal mensaje, es que no tengan miedo. Yo soy un ejemplo de ello. Que se cuiden para no enfermar y que no se descuiden, para que su vejez sea la más sana posible. Ahí tenemos a The Spanish King, que tiene 93 años, con quien he trabajado y con quien me escribo mucho; sigue lleno de vitalidad porque también acepta su fecha de caducidad. No eres el 100% de lo que eras a los 20, pero el 70%, 50% o 40% que seas de esa persona que tú sabes que eres, disfrútala al máximo. No cuentes el porcentaje que ha desaparecido.

Quiero que los jóvenes sepan que hay vida después de los 40, 50, 60 años. No pasa nada. Hay mucho miedo a hacerse mayor.

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'Para mí, el calzado dice mucho de una persona, aunque mucha gente lo considere algo obvio, para mí refleja la personalidad de cada uno.'

De todo lo que has hecho, ¿de qué te sientes más orgullosa?

De mis hijas. Siempre he tenido en mi cabeza “no estoy dándoles el ejemplo que ellas se merecen”. Hoy tienen 43 y 38 y cuando hablan conmigo, me doy cuenta de que son mujeres independientes, que están en todos los niveles, tienen su educación, se mezclan con quien quieren, no son prejuiciosas y son maravillosas. Son muy conscientes del mundo y de la vida, y eso hace que puedan ser más autenticas. Creo que algo he tenido que ver en eso, y, por lo tanto, creo que es lo mejor que he hecho en mi vida.

¿Qué sinergias o valores comunes crees que comparte tu proyecto con el proyecto Diplomatic?

Diplomatic y mis valores comparten una apreciación por la autenticidad y la individualidad. Para mí, el calzado dice mucho de una persona, aunque mucha gente lo considere algo obvio, para mí refleja la personalidad de cada uno.

Yo tengo un toque bohemio, pero dentro de todo, soy elegante, por eso el zapato creo que es muy importante. Ambos compartimos la creencia de que la moda no tiene límites de edad.

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